Sin Título por Nicolás Grau

NG

Comentario de Nicolás Grau*

¿Sigue siendo la desigualdad económica un problema importante en Chile?  ¿Vamos por el camino correcto para poder llevarla a niveles más aceptables y en un plazo razonable?

En mi opinión, estas son las dos preguntas que dan el contexto al buen texto de Raimundo Frei, y, por cierto, al completo informe del PNUD, del cual Raimundo fue parte. Al respecto, creo que el texto entrega elementos muy claros para contestar afirmativamente la primera pregunta. En cuanto a la segunda, el texto entrega ciertas pistas de por qué la dinámica de la desigualdad en Chile debe ser estudiada con más atención antes de sacar cuentas alegres. Mi intención en este comentario es contribuir en esta línea argumentativa.

Con todo, mi comentario está muy lejos de ser concluyente. En cambio, mi intención es dar (ojalá) buenas razones para tener cautela a la hora de concluir que estamos disminuyendo la desigualdad y que, por ende, vamos por buen camino.

Antes de aquello, parto por señalar que si la CASEN fuese una fuente de información exhaustiva para efectos de medir la desigualdad en Chile, el diagnóstico sería claro. Pues si miramos la CASEN desde el 2000 en adelante, cualquier indicador que utilicemos nos va a llevar a la misma conclusión: la desigualdad ha tenido un declive en los últimos 15 años. Dicho eso, si aquí terminara nuestro análisis, mal podríamos decir que el problema de la desigualdad está resuelto, ya que tal como señala el texto de Frei, la desigualdad en Chile es muy alta (medida con datos de la CASEN) y es un fenómeno cada vez más cuestionado por la población, especialmente en ciertos ámbitos, por ejemplo, en el acceso a una salud y educación de calidad. 

A mi juicio, hay dos aspectos que deben ser estudiados con mayor atención para efectos de concluir que la desigualdad ha bajado en Chile. El primero, dice relación con el peso específico del 1% más rico en la distribución de ingresos en Chile. El segundo, son los ingresos producidos en Chile, pero retirados del país (algo que, vale la pena reconocer, no se suele considerar en las medidas de desigualdad de un país).

Respecto al primer asunto, la literatura académica es bastante categórica: no podemos tener una película completa de la desigualdad y el bienestar de un país si no medimos bien el ingreso del 1% más rico. Atkinson et al. (2011) ilustran tal relevancia con el siguiente ejercicio: si comparamos el crecimiento real del ingreso per cápita de EEUU y Francia entre 1975 y 2006, el primero tuvo un crecimiento del 32.2 %, mientras que el segundo tuvo un 27.17 %. Sin embargo, si hacemos la misma comparación, pero sin considerar al 1% más rico de ambos países, los porcentajes son: 17.9% y 26.4 %, respectivamente. Tal diferencia tiene como trasfondo que en EEUU ha habido períodos en las últimas décadas en que el 1% más rico ha concentrado el 50% del crecimiento de la economía. 

Lamentablemente, no tenemos la evolución de los ingresos del 1% en Chile por períodos tan extensos, ocupando datos de impuestos internos. [1] Sin embargo, hay dos elementos en el caso chileno que deben mirarse con atención. Primero, los estudios que -utilizando datos del SII- miden la fracción del ingreso que se lleva el 1% más rico en Chile (López et al 2013; Jorrat & Fairfield 2015; Banco Mundial 2014), encuentran valores muy altos en comparación con otros países: entre 20 y 34%. Así, aunque no tenemos tan clara la película, por el tamaño de la foto, sabemos que nos estamos perdiendo de mucho al no poder ver esta película. Segundo, y tal vez lo más relevante, para los años que sí podemos ver la película, se observa que en ciertos períodos en que baja la desigualdad medida con la CASEN, el porcentaje de los ingresos que se lleva el 1% más rico aumenta. En particular, López et al. (2016) muestran un aumento de este porcentaje entre los años 2004 a 2008 (de 28% a 34% aproximadamente, copio el gráfico)

GraficoNG

Cabe señalar, que el descalce entre la evolución de la desigualdad medida desde la CASEN y la concentración de ingresos utilizando datos del SII, no debería ser una sorpresa tan grande, toda vez que en ese período el crecimiento del país estuvo fuertemente influenciado por el alto precio del cobre, una fuente de crecimiento cuyos frutos suelen estar altamente concentrados. Sin embargo, cuando ese período es analizado con la CASEN sólo se ve el lado bueno del alza del cobre: su chorreo hacia los ingresos medios y bajos; pero no se ve la “parte mala”: el aumento de los ingresos del 1% más rico. 

Así, un primer ejercicio pendiente sería recalcular la evolución del Gini juntando la información que se puede obtener desde la CASEN, con la que presentan López et al (2016).

El segundo asunto que me interesa plantear (a modo de titular) es que en el período del súper ciclo del precio del cobre, que como hemos dicho coincide con un momento de reducción de la desigualdad en la CASEN, se retiraron al extranjero suculentas sumas de utilidades. De hecho, Sturla et al. (2016) muestran que entre el 2005 y el 2014 la gran minería privada (en parte importante extranjera) obtuvo una renta económica de US$120 mil millones. Así, y aunque las medidas de desigualdad en los ingresos de un país no suelen considerar estos ingresos (lo que se retiran al extranjero), si una parte tan grande del producto de un país se retira al extranjero, éste debería ser un elemento a considerar cuando se entiende la desigualdad como una forma de medir la asimétrica distribución de lo que se produce en un país.

 

*Nicolás Grau es Profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Chile. Es Doctor en Economía de la Universidad de Pennsylvania.

 

[1] Sanhueza y Mayer (2011) realizan un interesante estudio en que ven la dinámica por 50 años, pero utilizan datos de encuestas y para el Gran Santiago.

 

Referencias

  • Atkinson, A. B., Piketty, T., & Saez, E. (2011). Top incomes in the long run of history. Journal of Economic Literature, 49(1), 3-71.
  • Banco Mundial. (2015). Chile: Efectos Distributivos de la Reforma Tributaria de 2014. Disponible en: http://documentos.bancomundial.org/curated/es/496131468228282235/pdf/ReformaTributaria-Chile-Final.pdf
  • Fairfield, T. and Jorratt, M. (2016). Top Income Shares, Business Profits, and Effective Tax Rates in Contemporary Chile. Review of Income and Wealth, 62(S1), 120–144.
  • López, R., Figueroa, E., & Gutiérrez, P. (2013). La parte del león: Nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso de Chile. Serie Documentos de Trabajo, Departamento de Economía, Universidad de Chile No. 379, 1-32.
  • López, R. E., Figueroa, E., & Gutiérrez, P. (2016). Fundamental accrued capital gains and the measurement of top incomes: An application to Chile. The Journal of Economic Inequality, 14(4), 379-394.
  • Sanhueza, C., & Mayer, R. (2011). Top incomes in Chile using 50 years of household surveys: 1957-2007. Estudios de Economía, 38(1), 169-193.
  • Sturla, G., Accorsi, S., López, R. & Figueroa E. (2016). Nuevas Estimaciones de la Riqueza Regalada a las Grandes Empresas de la Minería Privada del Cobre: Chile 2005-2014. Serie Documentos de Trabajo, Departamento de Economía, Universidad de Chile, No. 435, 1-27.